JAVIER VALDEZ CÁRDENAS

LAS COSAS QUE PASAN

Por Jorge Walterio MEDINA

Tras años se cumplen hoy del asesinato del periodista Javier Valdez Cárdenas. Tres años de la infamia que terminó con la vida de un hombre que tuvo como premisa fundamental la defensa de la libertad de expresión y la solidaridad gremial

A Javier lo saludé por última vez cuando coincidimos en un acto de protesta por el asesinato de la periodista Miroslava Breach, a finales de marzo de 2017, cuando los periodistas sinaloenses exigimos desde Catedral el alto a la violencia contra los comunicadores.

Ahí estaba Javier, al principio apartado en una de las orillas del grupo, pero luego en medio de todos puntualmente solidario.

Cincuenta días después a él también lo asesinaron.

Con Javier Valdez sostuve una relación afectiva producto de mi amistad con Griselda Triana, su esposa, compañera nuestra en la vieja Dirección de Información y Relaciones de la UAS.

En no pocas ocasiones compartimos el pan, la sal y muchas ambarinas.

Seguí de cerca su actividad periodística y hoy reitero que siempre me preocupó su temática sobre el narcotráfico y el crimen organizado.

Javier Valdez manejó como pocos la producción literaria sobre el tema y como prueba están sus libros y los incontables reconocimientos que alcanzó.

Pero era también el moverse en el filo de una navaja que había provocado ya mucha sangre, incluso de otros periodistas y grandes amigos como Humberto Millán, Óscar Rivera y otros colegas.

A tres años de distancia su ausencia sigue pesando y desde luego que el reclamo sigue siendo el esclarecimiento total de su asesinato.

Hoy de nuevo va mi abrazo para mi amiga Griselda Triana y para sus hijos.

Hoy de nuevo el reclamo social de que se castigue a sus asesinos-

Así están las cosas…

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