SERGIO PATEA EL PANAL

Para el análisis e incluso la polémica, el planteamiento del diputado Sergio Jacobo Gutiérrez en el sentido de revisar a fondo el esquema de coordinación fiscal, contra esa centralización en la que el gobierno federal se queda con el 80 por ciento de los ingresos por impuestos y deja al restante veinte por ciento a estados y municipios.

Que se revise pasando la contingencia, planteó el coordinador de los legisladores priístas en la cámara local, mientras gobernadores de siete entidades de la república andan cada vez más activos en torno al propósito de un esquema fiscal diferente.

El bloque está formado ahora por los gobiernos de Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila, Durango, Michoacán, Jalisco y Colima, con pronunciamientos directos por parte de los respectivos gobernadores.

Aunque acá en Sinaloa Quirino Ordaz Coppel ha puntualizado también una revisión para después de la pandemia, queda de manifiesto su inclinación por cambios en el esquema de coordinación fiscal con la Federación.

Habría entonces ocho mandatarios estatales en la misma línea, cuando menos.

El reclamo de Jacobo Gutiérrez es de fondo, por “un nuevo pacto fiscal que propicie una distribución más justa y más equitativa de los recursos”, mediante el fortalecimiento de las potestades tributarias de los estados y los municipios.

Suena verdaderamente justo, no solamente por puro sentido común sino de manera particular por las circunstancias actuales de un presidente de la república con una avaricia nunca antes vista, operando los recursos públicos a capricho y sin controles.

Recortes, “ahorros”, subejercicios y una partida secreta enorme, con gobiernos locales viviendo de las limosnas federales, cuando bien les va.

Viniendo de quien viene, entendamos que es una posición de los ocho diputados locales tricolores, que debemos decir es compartida por parlamentarios de otros colores partidistas.

La polémica, obvio, vendría por quienes prefieren la dictadura y los abusos de la transformación de cuarta.

No tienen llenadera, y quieren más.

Recordemos que con la rabia del mesías macuspano se les acaba de cebar el intento de violentar una vez más la constitución con una reforma “legal” que le diera al presidente la potestad de gastar el presupuesto como se le pegue la regalada gana, pisoteando las facultades del poder legislativo.

Ya referimos que existe preocupación en Palacio Nacional por los consensos crecientes a favor de recomponer el pacto fiscal federal.

Las penurias de la pandemia acentuaron los efectos de ese injusto esquema fiscal que en no pocos casos es mucho más lo que quita que lo que da.

Y no porque se reparta mejor, sino porque el presidente opera con manga ancha y se queda con mucho más de lo justo y necesario.

Ahí el problema, que se quiere cambiar.

Veremos cuánto consiguen.

CON ESTOS AMIGOS

Qué gobierno tan abusivo, que patea y hunde más al pueblo tan amolado en estos tiempos de crisis.

Otra infamia más de AMLO, los cobros tan elevados por los consumos de energía eléctrica. Imagine usted si no se tratara de un servicio por el que previamente pagamos con nuestros impuestos.